El Ficus pumila, comúnmente conocido como higuera trepadora, es una planta perenne robusta y de rápido crecimiento que puede alcanzar alturas superiores a los 4,5 metros cuando se cultiva al aire libre. Sin embargo, no resiste bien las condiciones invernales en la mayor parte de Carolina del Norte, donde el frío intenso puede provocar su marchitamiento. Por ello, se cultiva con frecuencia como cubresuelo anual, planta de interior o en invernaderos. En interiores, prospera en sustrato con luz indirecta brillante o sombra parcial, aunque también necesita protección del intenso sol de la tarde. El riego regular es esencial durante la temporada de crecimiento, reduciéndose desde el otoño hasta finales del invierno. La poda debe realizarse según sea necesario. En exterior, esta planta prefiere la sombra parcial, pero tolera pleno sol si se planta en un suelo húmedo y bien drenado. Prospera en condiciones de alta humedad y es resistente a la sequía, lo que la convierte en una trepadora vigorosa, moderadamente tolerante a la sal y resistente al daño causado por los ciervos. Esta planta presenta formas juveniles y adultas, con hábitos de crecimiento muy similares a los de la Hedera helix. La forma juvenil, que se encuentra típicamente en interiores, presenta hojas pequeñas con forma de corazón dispuestas alternadamente a lo largo de la rama, junto con raíces adventicias. En contraste, la forma adulta presenta hojas más grandes, elípticas y coriáceas con una textura reticulada. El Ficus pumila puede adherirse a superficies porosas y cubrir rápidamente las zonas húmedas, lo que lo hace adecuado para cubrir suelos o paredes en exteriores. También existen variedades variegadas. En cuanto a plagas y enfermedades, no se han reportado problemas significativos. Sin embargo, es recomendable monitorear la presencia de cochinillas, pulgones, cochinillas, trips y arañas rojas, ya que la planta tiene el potencial de volverse invasora.