Esta flor de manta es un cruce entre la gaillardia perenne (G. aristata) y una variedad anual de 60 cm de altura (G. pulchella), que suele tener una vida útil más corta. Prospera en entornos de dunas costeras y es notablemente resistente al daño causado por los ciervos. Existen diversos cultivares disponibles, que ofrecen una gama de colores y alturas. La mayoría de las plantas alcanzan alturas de 30 cm a 90 cm y se extienden aproximadamente 60 cm de ancho. Si se descabezan regularmente, producirán flores durante gran parte de la temporada. Los tallos y las hojas están cubiertos de densos pelos, y las flores presentan una apariencia similar a la de las margaritas, a menudo con dos colores. Para un crecimiento óptimo, es esencial un buen drenaje, ya que estas plantas no soportan el invierno en suelos arcillosos con mal drenaje. Enriquezca el suelo con humus y mantenga una humedad constante. Una vez establecidas, pueden tolerar cierta sequía. Esta planta es perfecta para añadir colores vibrantes a los bordes del jardín, en macetas, en patios o a lo largo de caminos. Atrae abejas y mariposas, y si se dejan madurar algunas semillas, los jilgueros las disfrutarán.
Consejos rápidos de identificación:
Esta planta puede ser propensa al mildiú polvoroso, la mancha foliar, la amarillamiento del aster y las chicharritas, pero estos problemas generalmente no se consideran graves.