El hisopo de seto, una flor silvestre nativa de la familia del plátano, está clasificada como en peligro en Carolina del Norte. Generalmente prospera en las orillas de estanques, lagos y humedales. Debido a su modesta altura —que rara vez supera los 30 cm— y a su preferencia por ambientes muy húmedos, a veces parcialmente sumergidos, puede pasar fácilmente desapercibida. Esta planta se ha vuelto popular como ejemplar de acuario, capaz de permanecer sumergida durante largos periodos. Sus tallos y brácteas florales están cubiertos de pelos glandulares, lo que les da una textura pegajosa o húmeda al tacto. Con un hábito de crecimiento compacto y multitallo, el hisopo de seto forma un montículo denso, que produce flores tubulares blancas desde el verano hasta el otoño. Esta especie prospera en ambientes con pH neutro, lo que la hace adecuada para pantanos, jardines acuáticos y áreas adyacentes a arroyos y estanques. Prefiere la sombra parcial y requiere un suelo constantemente húmedo para florecer.