Las hostas son plantas herbáceas perennes pertenecientes a la familia de las liliáceas, anteriormente conocidas como agaváceas. Originarias de Asia, estas plantas suelen alcanzar alturas de entre 45 y 76 cm. Presentan un hábito de crecimiento en matas o montículos, sostenido por rizomas cortos, a veces estoloníferos. Para un crecimiento óptimo, las hostas deben plantarse en zonas con sombra parcial o total, preferiblemente en suelo enriquecido con materia orgánica. La mayoría de las variedades de hosta se cultivan principalmente por su impresionante follaje, más que por sus flores. Las variedades de hojas azules prosperan en condiciones de sombra, mientras que las de hojas verdes toleran más la luz solar. Producen flores desde finales de verano hasta principios de otoño, con flores tubulares que varían en color del blanco al lila. Se recomienda dividir las hostas a principios de la primavera, cuando empiezan a brotar las hojas nuevas. Estas plantas son ideales para plantar en masa en macizos de plantas perennes, debajo de árboles altos, alrededor de estanques, en jardines de rocas, dentro de jardineras, como bordes o en entornos naturalizados. También presentan una ligera tolerancia a la sal. **Consejos rápidos de identificación:******Plagas, enfermedades y otros problemas:** Las hostas pueden verse ocasionalmente afectadas por babosas e insectos masticadores. También pueden sufrir manchas y pudrición en las hojas. Además, estas plantas suelen ser las favoritas de los ciervos, lo que provoca frecuentes daños.