Esta especie de enebro, comúnmente conocida como enebro de costa, es originaria de Japón y prospera en suelos secos y arenosos a pleno sol. Si bien prefiere estas condiciones, también se adapta a diversos suelos, de moderados a pobres, con buen drenaje. Esta planta destaca en ambientes cálidos y áridos y es resistente a los contaminantes urbanos, pero no soporta raíces encharcadas. Por lo general, crece cerca del suelo, alcanzando alturas de 25 a 45 cm, con tallos extensos y ramificados que pueden extenderse de 1,8 a 2,4 metros de ancho, lo que la hace adecuada para su uso como cubresuelos. Para evitar el hacinamiento y asegurar una mata densa, se recomienda espaciar las plantas a 1,8 metros de distancia. Sin embargo, durante períodos de humedad excesiva, puede volverse susceptible a plagas y enfermedades. Afortunadamente, los ciervos rara vez dañan esta planta, que también es resistente a la sequía. Las agujas perennes se agrupan de tres en tres y se caracterizan por su atractivo y fragante color azul verdoso, aunque algunas variedades presentan tonos plateados o amarillos. La planta produce semillas en un cono que se parece a una baya, que comienza siendo negro y se vuelve plateado a medida que madura.