El lirio de Formosa, un bulbo de la familia de las liliáceas, es originario de Taiwán (antes conocido como Formosa). Produce grandes flores blancas y fragantes que suelen brotar desde finales de verano hasta otoño y pueden alcanzar alturas de entre 1,20 y 2,10 metros. Este lirio prospera a pleno sol, pero también se adapta a la semisombra. Prefiere suelos francos bien drenados, de fértiles a moderados y ligeramente ácidos. Ideales para arriates de otoño, jardines de corte o jardines rurales, estos lirios también se pueden cultivar en macetas, aunque serán más pequeños. Entre los problemas comunes se incluyen los pulgones, la pudrición del bulbo y la botritis.