Esta planta anual prospera en climas fríos y presenta flores que recuerdan a las bocas de dragón. El nombre del género deriva del término medieval vinculado al griego "linon" y al latín "linum", en referencia al follaje similar al lino de L. vulgaris. El epíteto específico indica su origen en Marruecos. Prefiere pleno sol y suelos bien drenados, ricos en humus o franco arenosos. Aunque florece tanto en primavera como en otoño, sus flores pueden disminuir con el calor del verano. Para promover una mayor floración, es recomendable podarla después de la primera floración. En condiciones ideales de cultivo, puede autosembrarse, pero tenga cuidado con las infestaciones de pulgones; sin embargo, es resistente a los ciervos.