Esta flor silvestre perenne, perteneciente a la familia de las orquídeas, suele aparecer en racimos, con entre 5 y 30 flores. Su tallo robusto y lampiño sostiene flores de entre 1,9 cm y 2,5 cm de diámetro, cada una compuesta por tres sépalos y tres pétalos dispuestos en una corta columna reproductiva. Los dos pétalos laterales, que cuelgan con gracia, son de color púrpura pálido y presentan una forma esbelta y filiforme. El tercer pétalo, conocido como labelo, es el inferior, también de color púrpura pálido, adornado con sutiles venas púrpuras. Estos pétalos pueden ser planos o ligeramente curvados, y las flores brotan de un delgado tallo rojizo. Esta flor silvestre prospera en diversos hábitats, como riberas de arroyos, laderas húmedas de bosques, bosques abiertos de tierras altas, pequeños claros entre árboles caídos, acantilados sombreados y campos y prados abandonados con arbustos en regiones boscosas. Se propaga dispersando sus semillas a través del viento.
En términos de sus necesidades ecológicas, la flor y sus semillas dependen de la presencia del hongo Rhizoctonia/Tulasnella para sobrevivir, lo que las ayuda a florecer en medio de posibles amenazas de insectos, enfermedades y otros problemas relacionados con las plantas.