La lufa, también conocida como calabaza esponja, es ampliamente reconocida por su uso como esponja de baño. Sin embargo, sus frutos jóvenes y verdes, que miden menos de 18 cm, también pueden ser una deliciosa alternativa a la calabaza o los pepinos frescos. A pesar de su popularidad, muchas personas desconocen que las lufas provienen de una planta que se cultiva aquí mismo en Carolina del Norte. Estas cucurbitáceas prosperan en condiciones que les proporcionen al menos seis horas de luz solar directa, un suelo bien drenado, una buena circulación de aire y un enrejado robusto. Las calabazas están listas para cosechar en otoño cuando adquieren un color tostado, se sienten ligeras y secas, y producen un sonido metálico al ser remojadas por las semillas en su interior. Para crear tu propia esponja de lufa, remoja la fruta en agua tibia de 5 a 20 minutos hasta que la piel se pueda quitar fácilmente. Después de pelarla, extrae las semillas y la pulpa restante, y luego enjuaga la esponja con una solución de cloro al 10 % para obtener un color más claro.