Esta enredadera tropical, a menudo cultivada como planta de interior en climas templados, es sensible al frío. Si se cultiva al aire libre, es mejor guardarla en un recipiente y meterla al interior durante las heladas, dejando que la tierra se seque en invierno. Antes de volver a colocarla al exterior en primavera, pode la planta. Crece bien en suelos húmedos y bien drenados y se beneficia de la sombra por la tarde en ambientes cálidos y húmedos. También tolera las condiciones costeras, por lo que requiere abundante agua durante los meses de verano. En interiores, prefiere luz brillante e indirecta, una temperatura ambiente normal y altos niveles de humedad. La tierra debe mantenerse húmeda, pero no excesivamente mojada. Para fomentar un crecimiento más abundante, recorte los tallos largos y considere usar un enrejado o tutor como soporte. En cuanto a plagas y enfermedades, esta planta generalmente presenta pocos problemas, aunque puede atraer cochinillas, pulgones y cochinillas.