Esta planta es una variedad rizomatosa robusta que puede exhibir un crecimiento vigoroso. Se cultiva mejor en macetas de 4 litros y debe sumergirse en agua de 30 a 60 cm, prosperando a pleno sol. Prefiere suelos franco arenosos ricos en materia orgánica, similares a las condiciones que se encuentran en los lechos de los ríos o el fondo de los estanques. Además, se adapta bien a la jardinería en macetas. La planta se extiende mediante tallos submarinos, conocidos como estolones, y se puede dividir fácilmente para su propagación, aunque también puede reproducirse por semillas. En climas más fríos, sobrevive el invierno descansando en el fondo de los cuerpos de agua, de forma similar a los nenúfares. Sus hojas flotan en la superficie del agua, parecidas a las de los nenúfares pequeños. En cuanto a plagas y enfermedades, esta planta no presenta problemas significativos.