Este árbol perenne presenta una forma piramidal densa, compacta y estrecha, caracterizada por ramas cortas que pueden ascender, crecer horizontalmente o descender hasta el suelo. Prospera en diversas condiciones de suelo, incluso en zonas de baja fertilidad. Prefiere climas más fríos, pero no tolera ambientes cálidos y húmedos, por lo que debe protegerse de los fuertes vientos invernales. El árbol macho produce agujas rojizas y conos en forma de fresa, mientras que los conos femeninos miden entre 5 y 10 cm de largo y 2,5 cm de ancho, presentando un tono púrpura rojizo cuando el árbol es joven. A medida que el árbol envejece, estos conos adquieren un color marrón. Una vez establecido, el árbol es resistente a la sequía, pero los ejemplares más jóvenes requieren riego constante. Entre los posibles problemas se incluyen la podredumbre de las agujas, los chancros, los gusanos de bolsa y los ácaros, que pueden afectar la salud de la planta.