La rosa musgosa es una planta anual de crecimiento bajo originaria de Sudamérica. Presenta hojas estrechas y suculentas, que suelen alcanzar los 20 cm de altura y extenderse hasta 30 cm de ancho, creando una densa mata. Sus flores vienen en una variedad de colores, como rojo, naranja, amarillo, blanco y otros tonos pastel suaves, y se pueden encontrar en formas simples, semidobles y dobles. Cabe destacar que estas flores permanecen cerradas en días nublados o lluviosos y se cierran al anochecer, reabriéndose solo con el sol de la mañana. Esta resistente planta muestra una excelente tolerancia tanto a la sequía como al calor, y prospera mejor en suelos arenosos o rocosos bien drenados, a pleno sol. La rosa musgosa es ideal para jardines de rocas, jardines con grietas, como planta de bordura frontal o en macetas y jardineras colgantes, donde puede caer en cascada por las paredes. Tiene la capacidad de autosiembrarse sin volverse invasiva, aunque la poda de flores marchitas puede evitarlo. Se debe tener cuidado al trasplantar, ya que la planta no responde bien al ser trasladada, y se recomienda tener especial cuidado al manipular las plántulas.
Los problemas potenciales incluyen infestaciones ocasionales de pulgones y babosas, así como el riesgo de pudrición de la corona en suelos mal drenados.