Este rosal arbustivo robusto, conocido como rugosa, es excepcionalmente resistente y produce flores repetidas durante toda la temporada de crecimiento. Sus llamativas flores rosas grandes dan paso a prominentes escaramujos rojos, por lo que se recomienda no podar las flores marchitas. Para un crecimiento óptimo, prospera a pleno sol y prefiere suelos bien drenados, como francos húmedos o franco arenosos, evitando los suelos arcillosos. Este rosal tolera tanto la sal como los ciervos, y una vez establecido, también puede soportar la sequía. En otoño, luce un hermoso follaje color bronce. Para mantener una estructura abierta y estimular el crecimiento de nuevos tallos, pode con el método de renovación, cortando un tercio de los tallos más viejos a ras de suelo a finales del invierno. ¡Cuidado con las espinas! Esta variedad es muy resistente a la mancha negra, el mildiu y la roya. Sin embargo, esté atento a plagas como pulgones, cicadélidos, ácaros, cochinillas, orugas, larvas de mosca sierra, barrenadores de caña, escarabajos japoneses, jejenes de rosa, mosquitos de rosa, babosas de rosa, escarabajos de rosa y abejas cortadoras de hojas, así como enfermedades como la mancha negra, la roya, el mildiú polvoroso, la agalla de la corona, el cancro, la muerte regresiva, el mildiú velloso y varios virus.
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