La hansa, introducida en 1905, es un arbusto robusto y vigoroso, conocido por su porte erguido y su hábito de rebrotar. Presenta grandes y fragantes flores dobles de un llamativo tono púrpura-rosa, que aparecen desde la primavera hasta las heladas, seguidas de prominentes escaramujos de color rojo anaranjado. Esta rosa se desarrolla mejor a pleno sol y en suelos ricos y bien drenados, aunque puede adaptarse a condiciones más secas y menos fértiles. Además, tolera la salinidad, lo que la hace adecuada para la plantación costera, ayudando a controlar la erosión. La hansa prefiere una poda mínima, lo que le permite alcanzar su tamaño máximo de forma natural. Si bien generalmente es resistente a las enfermedades, puede ser susceptible a la mancha negra y al mildiú polvoroso, especialmente en ambientes húmedos. Para mitigar estos problemas, asegúrese de que la planta reciba abundante luz solar y buena circulación de aire. Para más información sobre la rosa, consulte los recursos adicionales.