La rosa multiflora se introdujo en Estados Unidos desde Asia, principalmente como portainjerto para diversas especies de rosas. Su cultivo se promovió debido a su potencial para atraer fauna silvestre, ayudar a controlar la erosión y servir como cerca viva para contener al ganado. Este vigoroso arbusto trepador puede alcanzar alturas de 3 a 4,5 metros y se caracteriza por sus ramas adornadas con fuertes espinas curvas. Tiende a formar densos matorrales en prados, campos y lindes de bosques. Con pocos herbívoros dispuestos a consumirla, sumado a su abundante producción de semillas y su foliación temprana en primavera, en comparación con las plantas nativas, la rosa multiflora se convierte en una formidable competidora en su entorno.