La Russelia equisetiformis, comúnmente conocida como planta coral, es un arbusto tropical caducifolio que suele alcanzar una altura y un ancho de 1,20 a 1,50 metros. Esta planta es famosa por su abundante floración de pequeñas flores rojas colgantes, que crean un impresionante efecto visual que recuerda a una fuente de flores vibrantes. Crece bien en climas cálidos, pero no tolera temperaturas inferiores a 5 °C. En regiones más frías, se puede cultivar en macetas o cestas colgantes, lo que permite llevarla al interior durante los meses de invierno, donde puede seguir floreciendo en un ambiente cálido y soleado. Como alternativa, la planta coral se puede podar considerablemente y almacenar en un lugar fresco, oscuro y seco hasta la primavera, cuando se puede volver a colocar en el exterior. Esta planta prospera en suelos promedio con buen drenaje y prefiere niveles de humedad moderados. Sin embargo, una vez establecida, se adapta tanto a condiciones secas como húmedas, como las que se encuentran cerca de los bordes de los estanques. Es recomendable colocar la planta coral en una zona resguardada para protegerla de los vientos fuertes. Su crecimiento en cascada permite que los tallos echen raíces al doblarse y entrar en contacto con el suelo, lo que permite propagar nuevas plantas mediante trasplantes. Además, la planta coral es una fuente de néctar muy apreciada por colibríes y mariposas, y presenta una tolerancia moderada a la sal. En cuanto a su salud, la planta coral es resistente y no presenta problemas significativos de insectos ni enfermedades.