La ruda es una hierba perenne que suele alcanzar de 60 a 90 cm de altura y anchura, y se caracteriza por sus hojas aromáticas, perennes y similares a las de los helechos. Esta resistente planta prospera a pleno sol y prefiere suelos moderadamente fértiles, húmedos y bien drenados. Es conocida por su rusticidad, ya que es resistente a los ciervos y capaz de soportar la sequía, así como condiciones secas y rocosas. Sin embargo, es importante evitar suelos excesivamente húmedos y aplicar mantillo durante los meses de invierno en climas nórdicos. A principios de la primavera, es aconsejable podar las plantas hasta la madera vieja. Cultivada a menudo por su llamativo follaje azul verdoso, la ruda también sirve como planta hospedera para varias mariposas cola de golondrina. Si bien su vida útil es relativamente corta, con un promedio de unos cinco años, lo compensa con la autosiembra para asegurar su supervivencia. En primavera, produce racimos de flores amarillas que sobresalen de las hojas.
**Enfermedades, insectos y otros problemas de las plantas:**
La ruda no suele verse afectada por insectos ni enfermedades importantes. Sin embargo, puede desarrollar pudrición radicular, especialmente en suelos con mal drenaje. Al podar o manipular la planta, se recomienda usar mangas largas y guantes de protección.