Esta planta prospera en espacios reducidos y presenta una excelente resistencia a la sequía. Se utiliza comúnmente en arreglos florales secos, popurrís y como elemento decorativo en jardines. Cabe destacar que tiene una alta tolerancia a la sal, pero no debe fertilizarse en exceso; se recomienda podarla después de la floración. Las ramas son erguidas o ligeramente ascendentes, de un tono gris verdoso a marrón, y están inicialmente cubiertas de densos pelos blancos. Las hojas son diminutas y tienen un aspecto tridimensional en lugar de ser planas. Puede ser difícil determinar si las hojas son simples o pinnatífidas basándose únicamente en su apariencia. La planta emite una fragancia intensa y distintiva. La Santolina chamaecyparissus florece durante el verano, y es aconsejable retirar los tallos florales una vez finalizada la floración. Esta especie es adecuada para paisajismo a corto plazo (aproximadamente 10-15 años), ya que tiende a abrirse con la edad. En cambio, la S. rosmarinifolia es similar, pero presenta follaje verde y flores más claras. Se utiliza a menudo como cubresuelo en plantaciones en masa, a lo largo de los bordes de los parterres, en jardineras y en jardines de rocas o muros, prosperando incluso en arena pura. Además, tiene aplicaciones en la medicina tradicional para problemas digestivos y como antiséptico.