La flor de cojín recibe su nombre de su parecido con un alfiletero lleno de agujas. Esta planta prospera en climas fríos y no tolera bien el calor ni la humedad. Prefiere suelos ricos y alcalinos, ricos en materia orgánica y con excelente drenaje, ya que no tolera el encharcamiento. Además, es ideal como flor de corte. Quitar las flores marchitas con regularidad puede prolongar su floración, pero dejar las flores marchitas también puede mejorar el atractivo visual del jardín. Aunque generalmente se cultiva como anual, puede comportarse como perenne en zonas con inviernos suaves y, en condiciones óptimas, incluso puede naturalizarse. En cuanto a plagas y enfermedades, los largos tallos de la flor de cojín pueden requerir soporte o tutores para mantener un crecimiento erguido. Si bien los pulgones y los ácaros pueden presentar problemas menores, asegurar un drenaje adecuado es crucial para prevenir la pudrición de las raíces.