La planta desarrolla hojas similares a las del azafrán tras su floración, que continúa durante los meses de invierno. Crece bien en suelos húmedos y bien drenados, y se beneficia de la protección contra el viento, adaptándose bien a suelos arcillosos. Al plantar, separe los bulbos de 10 a 15 cm, colocando cinco bulbos en una maceta de 15 cm, y entiérrelos a una profundidad de 12,5 cm. Este bulbo se clasifica como semirresistente y puede dañarse si las temperaturas bajan de -2 °C. Para su almacenamiento, mantenga los bulbos a una temperatura de 5 °C durante el día.