El árbol de la abeja es una especie con flores que se caracteriza por su forma redondeada, similar a una sombrilla. Para un crecimiento óptimo, debe plantarse a pleno sol y en un suelo húmedo, fértil y bien drenado, aunque también tolera algo de sombra. Este árbol es una excelente opción para su uso en bosques o como elemento decorativo en céspedes. En cuanto a plagas y enfermedades, este árbol generalmente es resistente y no presenta problemas significativos.