El Tropaeolum, comúnmente conocido como capuchina, posee flores vibrantes y aromáticas que varían en color del amarillo al rojo. Esta planta suele comenzar a florecer a finales de la primavera y continúa su floración hasta principios del otoño. Si bien prospera a pleno sol, proporcionarle algo de sombra de los intensos rayos de la tarde puede ser ventajoso, ya que la exposición prolongada a la luz solar intensa puede estresarla. Se desarrolla óptimamente en regiones con temperaturas veraniegas ligeramente más frescas. El nombre "capuchina" deriva del aceite que producen estas plantas, similar al del berro (Nasturtium officinale). Conocida por su sabor picante, la capuchina es un complemento popular para ensaladas, ya que todas las partes de la planta (hojas, semillas, flores y vainas florales) son comestibles. Estas plantas prosperan en suelos pobres, y la fertilización excesiva puede resultar en un follaje exuberante a costa de la floración. La poda regular de las flores marchitas puede prolongar el período de floración. Para quienes cultivan capuchinas en interiores a partir de semillas, usar macetas de turba o papel puede minimizar el impacto del trasplante al trasladarlas al jardín, ya que no responden bien al trasplante. En cuanto a plagas y enfermedades, las capuchinas generalmente enfrentan pocas amenazas graves, aunque ocasionalmente pueden atraer pulgones, cochinillas y moscas blancas. Además, su capacidad de autosiembra puede propiciar su propagación natural en el jardín.