La cicuta japonesa del sur es una conífera perenne originaria de Japón, capaz de alcanzar alturas de hasta 30 metros, aunque suele alcanzar unos 15 metros cuando se cultiva. Su tronco puede medir hasta 2,4 metros de diámetro y puede desarrollar múltiples troncos, mostrando un ritmo de crecimiento lento. En su entorno natural, esta especie está clasificada como casi amenazada. Este árbol prospera en suelos húmedos, bien drenados y ligeramente ácidos, y prefiere lugares con pleno sol o sombra parcial. Puede servir como un atractivo árbol ornamental, utilizarse como protección visual y también es popular en el cultivo de bonsáis. Entre los posibles problemas se incluyen las infestaciones de cochinillas, ácaros y pulgones lanígeros; sin embargo, generalmente es menos susceptible a estas plagas que la T. caroliniana.