Existen ocho especies y una variedad de cultivares de la 'cala'. Estas plantas herbáceas, perennes y bulbosas presentan hojas largas y en forma de flecha, y algunas especies presentan llamativas manchas translúcidas que recuerdan a ventanas. Sus distintivas cabezas florales, compuestas por pequeñas flores agrupadas en un espádice y envueltas en una espata, las convierten en excelentes opciones para arreglos florales. Si bien la espata suele ser blanca o verde, existen cultivares en tonos amarillo, rosa, rojo y morado. Estas plantas suelen florecer desde finales de la primavera hasta principios del verano. Las 'calas' prosperan a pleno sol o en semisombra (hasta un 25 %) y prefieren un suelo húmedo y rico en nutrientes, prosperando especialmente en condiciones pantanosas. En climas más fríos, pueden no sobrevivir al invierno, por lo que es recomendable aplicar una capa gruesa de mantillo orgánico y, si es necesario, desenterrar los bulbos para almacenarlos durante el invierno. También se adaptan bien a la jardinería en macetas y pueden cultivarse en interiores. Al plantar, asegúrese de enterrar los rizomas a una profundidad de 5 cm y con una separación de 45 cm. La propagación se puede lograr separando los cormelos o sembrando semillas recolectadas en otoño.
Como miembro de la familia de las calas, es importante tener en cuenta que las calas son tóxicas si se ingieren.