El arce parra es un árbol caducifolio o arbusto grande similar a una parra, que prospera en los bosques húmedos y a lo largo de las riberas del oeste de Norteamérica. El término "Circinatum" describe la forma redondeada o circular de sus hojas. Esta especie se considera uno de los árboles nativos más valiosos para el paisajismo en el noroeste del Pacífico. Crece en climas fríos y zonas sombreadas que mantienen la humedad, demostrando su adaptabilidad a diversos tipos de suelo, aunque prefiere suelos fértiles, ricos en humus y húmedos. Si bien es bastante resistente, presenta dificultades en ambientes cálidos y secos. En zonas soleadas, crece erguido, pero a la sombra, tiende a desarrollar una forma más delicada y horizontal. El arce parra suele tener un tronco corto con múltiples ramas que giran y se retuercen desde su base. Crece de forma natural en bosques húmedos y a lo largo de las riberas. En jardines residenciales, se puede utilizar eficazmente en bordes sombreados, para naturalizar o como parte de una plantación en grupo.
Esta especie está estrechamente relacionada con los arces japoneses y a menudo se propaga por medios vegetativos, como el acodo.
Sin embargo, cuando se somete a una poda intensa, el arce parra puede perder su elegancia característica, lo que resulta en un hábito de crecimiento más denso que puede dificultar el movimiento a través del área.