El aliso negro, también conocido como aliso común, aliso europeo o aliso glutinoso, pertenece a la familia de los abedules. Este árbol caducifolio de tamaño mediano es originario de Europa, Asia occidental y el norte de África. Los colonos europeos lo introdujeron en Norteamérica. El término "Alnus", nombre del género, deriva del latín y significa aliso, mientras que el nombre de la especie, "glutinosa", resalta la naturaleza pegajosa de sus hojas jóvenes y tallos. Este árbol se reconoce fácilmente por sus hojas brillantes y dentadas y los amentos colgantes que aparecen en primavera, junto con sus frutos cónicos que se desarrollan en otoño. En Estados Unidos, el aliso negro se ha cultivado principalmente como árbol ornamental y para el control de la erosión. Generalmente prospera en zonas de humedales, así como junto a estanques, lagos y ríos, y es beneficioso para mejorar la calidad del suelo en terrenos recientemente desbrozados. Sus raíces mantienen una relación simbiótica con la bacteria fijadora de nitrógeno Frankia alni, que enriquece el suelo. El aliso negro puede producir retoños, lo que da lugar a la formación de matorrales densos y se extiende con bastante rapidez, lo que lo hace adecuado para terrenos con suelos pobres o condiciones húmedas y bajas. Sin embargo, el aliso negro es susceptible a diversas enfermedades, como el cancro y el oídio. Además, puede verse afectado por plagas como el pulgón del aliso, la chinche de encaje, el escarabajo pulga y el minador de hojas. Es importante tener en cuenta que el aliso negro puede confundirse con el Alnus incana, que es más arbustivo y suele alcanzar una altura máxima de 9,7 metros.
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