Ángel de la muerte, Ángel destructor, Ángel destructor del este de América del Norte
Amanita bisporigera, comúnmente conocida como el Ángel de la Muerte, es un hongo altamente tóxico que se caracteriza por sus dos esporas. Es más pequeño en comparación con su pariente igualmente letal, el A. virosa. El consumo de este hongo puede provocar una aparición tardía de los síntomas, lo que puede generar una falsa sensación de seguridad en la persona afectada. Este hongo suele crecer solo o en grupos en el suelo forestal, especialmente en bosques mixtos de roble y frondosas del este de Norteamérica y México, así como en zonas cultivadas. Aunque es menos común en el oeste de Norteamérica, predomina en la costa este y en México, lo que lo convierte en el hongo venenoso más frecuente en estas regiones. El sombrero del hongo puede alcanzar hasta 10 cm de diámetro, con una superficie lisa y blanca que gradualmente se torna de un color canela opaco al madurar. Las láminas son blancas, están muy juntas y no están unidas al tallo. El peciolo también es blanco, con una textura algodonosa a ligeramente perlada, y puede tener una base bulbosa. En la parte superior del tallo, hay un anillo blanco grande y acampanado que es persistente, mientras que una vaina en forma de copa, conocida como volva, rodea la base del tallo. La huella de esporas que produce este hongo es blanca.