Las características distintivas de este hongo incluyen su sombrero grande y polvoriento, su base engrosada y un potente olor que recuerda al cloro o a la carne en descomposición, lo que lo hace fácilmente identificable. Si bien existen otras especies de Amanita que también emiten olor a cloro, estas suelen tener escamas más pronunciadas y un anillo (anillo) en el tallo. Es recomendable evitar este tipo de amanitas. El sombrero puede alcanzar un diámetro impresionante de hasta 25 cm, de aspecto blanquecino y adornado con escamas densas, suaves y polvorientas que pueden desaparecer con la lluvia. Las láminas están muy juntas, también blanquecinas, con bordes esponjosos. El tallo está significativamente hinchado en la parte inferior, a menudo con su tercio inferior enterrado en el suelo, y es de color blanco. El anillo es delicado y blanco, y con frecuencia permanece en los bordes del sombrero sin ningún tejido que lo conecte al tallo. La huella de esporas es blanca y se percibe un fuerte olor a cloro, especialmente cuando el hongo se rompe o se sella en un recipiente durante un tiempo.
Este hongo suele crecer solo en entornos boscosos o naturales, a menudo debajo de robles o pinos, aunque es menos común encontrarlo debajo de pinos.