Esta planta adaptable se caracteriza por su elegante césped arqueado y de textura fina que forma exuberantes racimos de color verde rojizo. Sus hojas flexibles se mecen con gracia con la brisa, emergiendo de un grupo central y extendiéndose como una fuente. Con una altura de 90 a 120 cm, estos racimos exhiben un impresionante follaje de color púrpura rojizo o rojo anaranjado en otoño, perfecto para secar. Los penachos de 20 a 25 cm de largo se transforman en blancos y permanecen durante los meses de invierno. Para mantener el atractivo visual y proteger las copas, es mejor dejar el follaje intacto durante todo el invierno. A finales del invierno, justo antes de que comience el nuevo crecimiento, pode el follaje a ras de suelo. Esta planta posee tres características distintivas: prospera en climas fríos, no suele ser invasiva, ya que rara vez produce semillas fértiles, y es naturalmente pequeña en lugar de enana, prefiriendo un poco más de humedad.