El árbol del viajero, una especie similar a la palmera, originaria de Madagascar, puede alcanzar alturas de entre 9 y 15 metros en su hábitat natural. Este árbol prospera en regiones sin heladas de todo el mundo. Para un crecimiento óptimo, debe plantarse en un suelo franco rico, húmedo y bien drenado, y colocarse a pleno sol. En climas donde las condiciones invernales pueden ser demasiado duras, es recomendable cultivarlo en invernadero. La propagación se puede lograr mediante semillas, división del árbol o, ocasionalmente, mediante hijuelos que la planta produce. En cuanto a plagas, enfermedades y otros problemas potenciales, el árbol del viajero generalmente no enfrenta amenazas significativas. Sin embargo, el riego excesivo puede provocar la pudrición de las raíces y los vientos fuertes pueden dañar sus hojas.