Su sabor ligeramente picante la convierte en un excelente complemento para platos con carne, repollo y arroz. Esta flor comestible es apreciada no solo por sus usos culinarios, sino también por sus propiedades medicinales, cualidades aromáticas y su atractivo decorativo. Su sabor picante realza sopas, tés, vinagres y mantequillas, y también es un ingrediente popular en popurrís. Aunque es una planta perenne, se cultiva frecuentemente como anual. Las semillas se pueden sembrar a principios de la primavera para un crecimiento óptimo.