Spiraea x bumalda, comúnmente conocida como Bumalda Spiraea, es un arbusto de floración caducifolio resistente a la sequía que suele alcanzar alturas de 60 a 90 cm y un ancho de 90 a 150 cm. Esta planta híbrida es el resultado del cruce entre Spiraea albiflora y Spiraea japonica, y rinde homenaje a Ovidio Montalbano (1601-1671), de Bolonia, Italia, quien publicó su obra bajo el seudónimo de Johannus Antonius Bumaldus en su Bibliotheca botanica. La Bumalda Spiraea prospera en suelos promedio, bien drenados y con niveles de humedad medios, y prefiere pleno sol, aunque puede tolerar la sombra parcial y diversos tipos de suelo, incluyendo arcilla. Idealmente, florece en margas ricas y húmedas. El arbusto produce abundantes flores que van del blanco al rosa intenso, dispuestas en racimos aplanados, que florecen desde finales de primavera hasta mediados de verano. Para potenciar la floración, se aconseja ubicar la planta a pleno sol y podar ligeramente los racimos florales marchitos. En primavera, el follaje adquiere un tono rosado-púrpura, que en verano se torna verde oscuro y en otoño se torna bronce violáceo. La planta tiene una forma ancha y densa, y puede desarrollar ramitas; sin embargo, dado que florece en los brotes nuevos, la poda debe realizarse a finales del invierno o principios de la primavera si es necesario. La Bumalda Spiraea puede ser bastante vigorosa al autosiembra y puede escapar de las zonas cultivadas para naturalizarse. Además, puede propagarse en los jardines mediante chupones. En cuanto a plagas y enfermedades, esta planta puede ser susceptible a los daños causados por los ciervos, pero no presenta amenazas significativas de insectos o enfermedades. Al igual que otros miembros de la familia de las rosas, la Spiraea puede verse afectada por diversos problemas, como la mancha foliar, la plaga del fuego bacteriano, la podredumbre radicular, los pulgones, los enrolladores de las hojas y las cochinillas. Sin embargo, se destaca por su resistencia al mildiú polvoroso.