El Cynara cardunculus presenta hojas puntiagudas, intrincadamente lobuladas, de color verde grisáceo y tallos altos adornados con vibrantes flores moradas. Aunque se clasifica como perenne, se cultiva con frecuencia como anual semi-resistente. En algunos casos, las variedades anuales pueden no tener suficiente tiempo para madurar antes de florecer; sin embargo, sus hojas grandes y dentadas ofrecen su propio atractivo decorativo. Para un crecimiento óptimo, los cardos requieren un suelo rico en nutrientes y bien drenado que retenga la humedad, además de pleno sol. Pueden entrar en letargo durante los meses calurosos de verano y morir en invierno. Para mejorar sus posibilidades de sobrevivir a la estación más fría, aplique una capa gruesa de mantillo. En ciertas regiones, se consideran invasivos. Tenga cuidado con las espinas a lo largo del tallo, aunque existen variedades sin espinas. Las flores se pueden cosechar para cortar o secar, y aunque son comestibles, no son tan sabrosas como las alcachofas del grupo Scolymus. En lugar de ello, los tallos de las hojas y las raíces se blanquean, se recogen, se cocinan y se disfrutan como verdura.