El anís, miembro de la familia del perejil, se utiliza ampliamente en la gastronomía por sus propiedades aromatizantes, así como por su función como antioxidante, antialteración y conservante. Esta hierba es conocida por su sabor dulce y aromático, que recuerda al del regaliz. Además, sus aceites esenciales se utilizan en la elaboración de perfumes y jabones. Las hojas de la planta de anís sirven como guarnición para diversos platos y se pueden incorporar en sopas, salsas y ensaladas. El aceite extraído del anís se utiliza comúnmente para realzar los sabores, mientras que las semillas trituradas se añaden con frecuencia para condimentar pasteles, platos de frutas, pasteles, quesos, panes y galletas.