El olivo común es un árbol o arbusto frutal perenne originario de la región mediterránea, así como de partes de Asia y África. Este árbol tiene un importante valor comercial, principalmente por sus frutos comestibles y la producción de aceite de oliva. Suele alcanzar alturas de 6 a 9 metros, caracterizado por su tronco nudoso y retorcido. El olivo común prospera en exterior en las zonas de rusticidad USDA 8 a 10, pero también puede cultivarse en interior o en invernaderos en climas más fríos. Para producir flores, el árbol requiere un período de dos meses con temperaturas que oscilan entre los 4 y los 10 grados Celsius. En verano, el árbol produce fragantes flores blancas que crecen en panículas de unos 5 cm de largo, que finalmente dan paso a drupas verdes, comúnmente conocidas como aceitunas, que maduran hasta adquirir un tono púrpura. Estas aceitunas se pueden cosechar tanto en su etapa verde como madura. El olivo común se ha introducido en diversas regiones del mundo y se sabe que establece densas poblaciones, con informes de que se ha vuelto invasivo en lugares como Australia, Nueva Zelanda y Hawái. Este árbol prospera en suelos fértiles y bien drenados que mantienen niveles de humedad promedio y requieren pleno sol. Una vez establecido, demuestra resistencia a la sequía. El olivo común se puede cultivar con fines ornamentales, para la producción de fruta o incluso en macetas.